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NOV. 2026 Expansión
Se prevé un
aumento salarial medio de hasta el 3,5%, una mejora que para la inmensa mayoría
de los profesionales se queda corta para hacer frente a una inflación acumulada
que este año se sitúa en el 4,9%. Sólo los puestos más demandados, como los
ingenieros de IA o los analistas financieros, podrán aspirar a subidas
exclusivas de entre el 5% y el 7%, y ganar en su poder de compra.
¿Cuánto habrá
que esperar para un aumento de sueldo real? Esta es la pregunta que cada
año se hace buena parte de los españoles, que observan cómo la subida de los
precios va muy por delante de lo que, en el mejor de los casos, crece su
salario. La tasa de inflación en España (IPC) se sitúa en el 4,9% interanual,
mientras que los sueldos crecen sólo a un ritmo del 1,2%. Y para el año que
viene no se prevén muchas alegrías salariales.
Los datos del
Banco de España y Funcas revelan que el crecimiento salarial nominal
previsto para 2027 se sitúa entre el 2,2% y el 2,7%, y la inflación estimada
ronda el 2%, lo que significa que el crecimiento salarial real estará entre el
0,3% y 0,6%. Los informes de tres de las principales consultoras
retributivas sobre el horizonte salarial manejan datos más optimistas, pero
también devaluados –entre 0.4 y 1.6 puntos– por el efecto de la inflación. WTW
prevé un incremento medio del 3,2%, mientras que Marsh y Michael Page coinciden
en incrementos medios del 3,5%. El análisis de la mencionada en último lugar
destaca que sólo los perfiles críticos, con incrementos entre el 5% y el 7%
ganan poder de compra.
El contexto
La OCDE y el
FMI señalan tres factores estructurales que dibujarán el panorama
retributivo en España: el freno de la productividad, la tensión demográfica y
la escasez de talento, y la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas. El
crecimiento medio anual de la productividad por hora trabajada en España entre
2013 y 2024 se situó por debajo del 0,4%, inferior a la media de la eurozona
(0,8%) y a distancia de la de competidores como Estados Unidos (1,4%).
Por otra parte,
entre 2026 y 2028 la generación española más numerosa, nacida a partir de
finales de la década de 1950 y 1960, se jubila. Marsh advierte de que España
perderá dos millones de personas en edad laboral activa hacia 2040, entonces
habrá dos trabajadores por cada jubilado. La conclusión es que al
contraerse la oferta de profesionales cualificados más rápido que la demanda de
puestos por cubrir, el mercado experimentará un encarecimiento de la mano de
obra por escasez relativa. Esto tiene una doble cara. Con un déficit del 73% en
perfiles de IA y ciencia de catos –y más del 60% de empresas con dificultades
para contratar en finanzas y tech, según Michael Page–, estos profesionales
podrán optar a primas salariales superiores al 50%, y revisiones individuales
del 5% al 7% para el talento crítico que rompen los convenios.
La reducción
de jornada será otro de los factores que marcará la política retributiva.
Reducir la jornada laboral de 40 a 37,5 horas semanales manteniendo el mismo
salario mensual o anual supone una reducción del tiempo de trabajo de -6,25%.
Si el trabajo se mide por objetivos, el impacto en costes directos es
relativamente bajo: la empresa tiende a absorber la reducción de jornada
reorganizando el trabajo, eliminando tiempos muertos o implementando
herramientas digitales –Michael Page recuerda que el 65% de los trabajadores ya
ha adoptada la IA generativa–.
Pero si la
actividad se realiza por turnos, continuos o presenciales, reducir 2,5 horas
semanales por empleado obliga a la empresa a pagar horas extraordinarias o a
contratar personal adicional para cubrir los huecos de turno, y los costes
laborales totales se disparan. Lo más previsible es que la patronal y las
direcciones de RRHH utilicen este aumento encubierto del coste por hora, como
argumento central frente a los sindicatos. La reducción de jornada actúa como
amortiguador a la baja para las ‘revisiones brutas’ en nómina. Las empresas
que hayan tenido que asumir mayores costes de cobertura por la reducción
horaria ajustarán a la baja los porcentajes de incremento fijo de convenio
–acercándolos al 2%-2,5%–, complementando con fórmulas de retribución flexible
o beneficios en especie.
Los
incrementos
Una vez más, los
incrementos salariales en España convergen entre el 3% y el 3,5%, consolidando
una fase de estabilización marcada por el fin de las subidas lineales y el
deterioro acumulado del poder adquisitivo. Según Jorge Estefanía, líder de
la solución de retribuciones de Korn Ferry España, aunque estima un
aumento medio del 3,2%, esta mejora “no compensa por sí solo el deterioro
acumulado durante el periodo inflacionista” tras años de fuerte desfase real.
Una opinión que comparte Jorge Herraiz, director talent solutions de Aon,
que sitúa la mediana de incremento en el 3,5%, y subraya que “las empresas
ya no suben los salarios de forma generalizada para cubrir todo el coste de
vida”.
Belén
Martínez, directora de información de mercado en Marsh Workforce & Rewards,
calcula una subida del 3,3%, mientras advierte que en 2026 se consolidó “una
nueva pérdida de poder adquisitivo” con el persistente avance de los precios.
Guillermo Rademakers, sénior mánager en Peoplematters, eleva ligeramente
la estimación al 3,75% por “la presión de precios y el efecto de los
incrementos del SMI” en los colectivos sobre convenio.
En la misma
línea Ana Arnau, directora de Rewards & Data Intelligence en WTW España,
reitera una cota central del 3% que confirma una “recuperación sólo parcial del
poder adquisitivo perdido”, pero advierte de una brecha histórica superior a
siete puntos porcentuales: “Si en 2027 se mantuviese la inflación en línea con
las previsiones actuales del 2,5%, podría darse una mejora, al ser el
incremento salarial estimado del 3%. No obstante, esta mejora no compensaría el
deterioro acumulado: en el conjunto del periodo 2021-2027, con los datos reales
hasta septiembre de 2026 y la estimación salarial y de inflación a futuro,
los salarios habrían aumentado un 25,6% frente a un 32,9% de inflación,
manteniéndose una brecha acumulada de 7,3 puntos porcentuales”. Estefanía
apunta que entre 2022 y 2026, el salario fijo acumuló aumentos nominales del
11% al 14%, según el nivel profesional, pero la inflación acumulada alcanzó
aproximadamente el 24%: “En términos reales, los empleados han perdido entre un
9,5% y un 12,5% de poder adquisitivo en su salario fijo”.
La opción
para ganar más
La compensación
flexible y personalizar la retribución sigue siendo el as en la manga de las
empresas que quieren mantener y atraer talento sin un aumento de sueldo real y
consolidado en nómina. José Castellanos, managing director en Michael Page,
afirma que una de las principales medidas de las empresas es “priorizar las
revisiones salariales para aquellos profesionales que desempeñan funciones
estratégicas, que presentan un rendimiento destacado o que cuentan con
competencias especialmente demandadas”. Suma a ello los planes de retribución
flexible –permiten optimizar el salario neto mediante el acceso a determinados
beneficios con ventajas fiscales siempre que no exceda el 30% del sueldo bruto
anual–, y medidas como a la flexibilidad laboral. Castellanos destaca que “en
cualquier caso, estas medidas no sustituyen la importancia de contar con una
remuneración competitiva, especialmente cuando el salario resulta insuficiente
para afrontar los gastos habituales”.
Por esta razón,
Estefanía cree que la clave está en la personalización y en la credibilidad: “Un
trabajador que siente que su salario ya no cubre su nivel de vida no se
fideliza con beneficios que no utiliza ni con promesas genéricas de desarrollo.
Las empresas deben explicar qué pueden revisar, en qué plazo y bajo qué
condiciones, y acompañarlo de oportunidades reales de progresión, movilidad
interna y adquisición de habilidades que incrementen la empleabilidad y la
retribución futura”. Herraiz añade que “la mejor respuesta no es añadir más
beneficios, sino invertir en aquellos que los empleados realmente valoran y
explicar en euros el valor total del paquete”.
Los sectores
El buen estado
de salud del sector financiero también tiene un reflejo en el bolsillo de sus
empleados. Arnau señala que en la muestra analizada en su último estudio
retributivo “el 35% de las entidades prevé incrementos del 4% o superiores
para 2027, frente a una referencia central del 3% para el conjunto del mercado”.
Otro de los
sectores que no pierde la pole en el ránking salarial es tecnología.
“Aon prevé para España una mediana del 4%, frente al 3,5% del conjunto del
mercado, con un cuartil superior del 4,8%”, asegura Herraiz, quien sin embargo
aprecia una presión de incrementos del 3,4% en servicios financieros,
“ligeramente por debajo de la media general”. Martínez coincide que “el sector
con la previsión de incremento salarial medio más elevada es el de alta
tecnología con un 3,6%, “que no llega tampoco a igualar el IPC estimado del
4,9%, y por tanto no equiparara el salario al poder adquisitivo”.
El informe de
Michael Page revela otros sectores que tienen previsto incrementar el sueldo de
sus plantillas por encima de la media del 3%. Castellanos señala aquellos
sectores y perfiles donde existe una mayor demanda de profesionales
especializados y una disponibilidad limitada de candidatos: “Entre las áreas
con mayor potencial destacan tecnología, especialmente la relacionada con la
IA y datos; consultoría; energía e ingeniería; y healthcare & life sciences”.
Los perfiles
Los expertos en
retribución coinciden en que los aumentos por encima de la media se
concentrarán más en perfiles que en sectores. Arnau identifica profesionales
con capacidades escasas y estratégicas, especialmente en tecnología, datos, IA,
ciberseguridad y automatización: “El informe de WTW muestra que los perfiles
de tecnología, producto y datos representan la mitad de los veinte puestos con
mayor demanda, destacando software engineers, data scientists, data engineers,
machine learning engineers, cyber security engineers y AI Engineers”.
Rademakers también señala que los mayores incrementos salariales se concentran
en roles altamente especializados de tecnología –ciberseguridad, IA de
agentes y arquitectura cloud–, finanzas –control de gestión, modelos
cuantitativos, riesgos, compliance y datos–, y ciencias de la salud –I+D,
regulatory affairs y operaciones clínicas–.
Según Herraiz,
el sector sigue siendo una buena referencia para definir el presupuesto
general, pero las mayores tensiones salariales están cada vez más concentradas
en determinadas capacidades, y no necesariamente en industrias enteras. En este
sentido menciona datos, IA, ciberseguridad, automatización o ingeniería
especializada: “En España, por ejemplo, machine learning engineering tiene
un premium salarial del 20% frente al conjunto de roles tecnológicos, y
product/application security está un 12% por encima. Por eso, además del
benchmark sectorial, cada vez es más importante decidir qué puestos, skills y
talento crítico necesitan una inversión adicional”.
Entre los
perfiles más cotizados Castellanos destaca ingenieros de IA, desarrolladores
de agentes de IA y especialistas en deep learning, así como los project
managers y consultores tecnológicos: “También se prevé una evolución
favorable para los especialistas en automatización de procesos, los médicos
especialistas y determinados perfiles del sector farmacéutico”.
El variable
se come al fijo
Las empresas más
evolucionadas en la gestión de personas saben que el sueldo fijo es una
referencia: el diseño retributivo evoluciona hacia modelos donde el fijo se
complementa con flexibilidad, valor emocional y un extra vinculado a la
consecución de objetivos. Para Estefanía el reto consiste en “pasar de paquetes
homogéneos a una compensación total más segmentada, transparente y
personalizada”. Mientras que Odriozola apuesta por una “retribución total más
diferenciada y adaptada a distintos perfiles y necesidades”. Una opción que
comparte Martínez que anima a “avanzar hacia propuestas de valor más
personalizadas” que unan fijo, incentivos y desarrollo. Por su parte,
Rademakers defiende que en la pugna por el talento “no siempre se trata de
pagar más, pero si de pagar mejor”, apoyándose en el bienestar