La subida de
los carburantes impacta en el Índice de Precios de Consumo en marzo, que espera
mayores incrementos en los próximos meses por el alza de los alimentos y la
electricidad. Las alzas del crudo y el gas se trasladarán también al
transporte, plástico, químicos, vidrio, metal o papel.
Expansión
27 de Marzo
Los precios
empiezan a dar las primeras señales de alarma tras el estallido de la
guerra en Irán, aunque los expertos señalan que la escalada inflacionista
seguirá avanzando en los próximos meses, incluso en el caso de que el conflicto
sea relativamente breve. Y el hecho de que el petróleo se disparara ayer un
5,8% apunta a que el mercado no prevé precisamente eso, sino una guerra más
prolongada con duras cicatrices en la región. El Índice de Precios de Consumo
(IPC) se aceleró un punto en marzo, hasta alcanzar un ritmo interanual del
3,3%, de acuerdo con los datos adelantados publicados ayer por el Instituto
Nacional de Estadística, un alza que se debe fundamentalmente a la subida de
los precios del petróleo y su impacto sobre los carburantes.
La escalada
del IPC al 3,3% en marzo sitúa el dato en su nivel más elevado desde junio
de 2024. Un alza que se puede atribuir principalmente "a la subida de los
precios de los combustibles y lubricantes para vehículos personales",
señala la nota de prensa de Estadística. Además, "también influye, aunque
en menor medida, el descenso de la electricidad, menor que el año pasado, y el
aumento de los precios del gasóleo para calefacción, que bajaron en marzo de
2025". Hay que tener en cuenta que en un primer momento Estadística no
facilita los datos desglosados de todos los componentes de la cesta de la
compra, que no estarán disponibles hasta dentro de dos semanas, sino únicamente
un breve comentario de los elementos que más han influido en un sentido u otro.
La subida de los
precios de los carburantes era de esperar, ya que en el último mes el petróleo
acumula una subida de más del 50% debido al bloqueo del estrecho de Ormuz, por
el que circula el 20% de la producción mundial. Y eso ha provocado que la gasolina
95, que antes de los ataques a la República Islámica costaba 1,52 euros por
litro, se disparase hasta alcanzar los 1,84 euros por litro, mientras que el
gasóleo A pasó de 1,43 euros a 1,94 euros, de acuerdo con los datos del
Ministerio de Transición Ecológica. Si bien ambos se han abaratado algo tras la
rebaja de impuestos el pasado fin de semana, moderándose hasta los 1,62 euros y
1,76 euros, respectivamente.
Sin embargo,
esta escalada de precios no ha hecho más que comenzar. Por un lado, los precios
de los carburantes se irán trasladando progresivamente hacia los productos de
consumo, dado que los transportistas los van a ir repercutiendo a sus clientes
a lo largo de toda la cadena de valor. Por otra, los precios del gas también se
han disparado y alcanzan los 54,2 euros por megavatio/hora, un 70% por encima
de las cifra en las que se movía el mes pasado. Y, aunque estos incrementos
todavía no se están trasladando con fuerza a la producción eléctrica por la
llegada del buen tiempo y la abundancia de agua retenida en las presas para la
hidroeléctrica, eso podría cambiar en el futuro.
De hecho,
BBVA Research alerta de que la inflación escalará por encima del 4% anual en
los próximos meses, con subidas superiores al 6% en el caso de los alimentos.
El campo ya está experimentando una fuerte subida en el coste de sus insumos,
como es el caso del gasóleo agrícola, pero también de los fertilizantes y
pesticidas, debido a que estos dependen en buena medida del suministro de gas a
través del estrecho de Ormuz. Además, la subida del coste de la luz impactará
en los precios de venta de los productos más intensivos en energía y crudo,
como el plástico, los químicos, el vidrio, el metal o el papel, cuyas alzas se
irán repercutiendo en los próximos meses lo largo de la cadena de valor.
El crudo,
catapultado
De hecho, todo
apunta a que la subida de los precios se va a extender y acelerar a lo largo de
los próximos meses, ya que el precio del petróleo se ha visto catapultado por
encima de los 114 dólares por barril en las últimas sesiones, a pesar de los
intentos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de reabrir el estrecho
de Ormuz, lo que se traducirá en un nuevo acelerón de los carburantes tras las
rebaja de impuestos. Trump dice estar negociando con Teherán y ofreció este
jueves ampliar la tregua a las instalaciones energéticas iraníes hasta el 6 de
abril, en vista de la aparentemente buena voluntad iraní, pero el mercado
desconfía cada vez más de una solución rápida y recibió ayer la noticia con un
alza del crudo del 5,8%, quizá valorando quizá más la posible debilidad de la
posición negociadora estadounidense. Además, los ataques a las infraestructuras
energéticas por parte de Irán a sus vecinos atascarán la recuperación de la
producción y la normalización de los precios tras el final del conflicto.